| |
| |
.png) |
| |
| |
| |
| Artículos: |
| |
|
Para los próximos meses ha decidido que su vida tomará un rumbo distinto, entonces aquí está una lista de estrategias monetarias esenciales a considerar antes de que tome unos los cinco pasos más determinantes en su futuro:
Si va a casarse, entonces... Hable con su futuro cónyuge sobre dinero. Hablar sobre finanzas antes de la boda podría ayudar a prevenir los desacuerdos que pueden arruinar un matrimonio.
"El dinero es un área de intimidad que muchas de las parejas que se dirigen al altar aún no han abordado", señala Maura Griffin, presidenta ejecutiva de Blue Spark Financial, una firma de asesoría financiera de Nueva York. La conversación debería incluir un dialogo sobre los valores sobre el dinero de la pareja y los primeros recuerdos sobre dinero. Eso "pone los cimientos para ser abiertos sobre el tema", asevera.
Sea concreto. Elabore un presupuesto para administrar gastos, hable sobre cómo pagar las deudas, converse sobre metas específicas de ahorro y compare las filosofías de inversión.
Decida como fusionar las finanzas. Algunos planificadores sugieren usar cuentas corrientes separadas además de una cuenta compartida, pero Randy Warren, director de inversión en Warren Financial Service, una firma de asesoría financiera de Exton, Pensilvania, recomienda que todo el dinero de la pareja sea combinado.
"Si quiere que su matrimonio sea sólido, entonces necesita trabajar como un equipo", señala Warren. Ponga todo el dinero en una cuenta, y póngase de acuerdo sobre un monto que cualquiera de los cónyuges podrá retirar sin tener que hablar con el otro.
Actualice los beneficiarios y agregue el nombre de su cónyuge a las cuentas. "Esto es particularmente importante para segundos matrimonios", señala Keith Beverly, uno de los directores de New Paradigm Adisory Group en Carolina del Norte. "Si una pareja no ha hecho una planificación adecuada, no sabe necesariamente a dónde irá su patrimonio si algo llegar a pasar".
Si va a tener un bebé, entonces... Comience a ahorrar para la universidad. Muchos planificadores subrayan las ventajas fiscales de los planes de ahorro529 en Estados Unidos para la universidad, y la facilidad que ofrecen para que los abuelos aporten. Pero cualquier forma que decida, intente ahorrar algo.
"Incluso US$100 al mes pueden tener un impacto enorme", indica Stephen Johnson, un planificador financiero certificado en la firma de corretaje Charles Schwab, en Boston. Al mismo tiempo, si uno tiene que escoger, los asesores a menudo sugieren que los costos de la universidad no deberían decimar los ahorros de jubilación.
Prepare un testamento. Algunos matrimonios podrían añadir la creación de un fideicomiso, dice Griffin. La tarea clave es nombrar a un guardián para el niño en caso de que le ocurra una tragedia a los padres.
Repase las metas financieras a corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, comprar una minivan, después una casa, financiar la universidad y la jubilación.
Busque un seguro de vida y discapacidad. Griffin apunta que los matrimonios no deberían descartar el seguro de vida completo, permite al asegurado ahorrar un saldo y solicitar préstamos sobre éste.
Si va a comprar una casa, entonces... Evalúe qué tipo de casa puede costear. Por lo general, los costos de vivienda, que incluyen el principal, interés, impuestos de propiedad y seguro, no deberían exceder 28% de sus ingresos netos mensuales. Y todas sus obligaciones de deuda –incluyendo hipoteca, préstamos estudiantiles, tarjetas de crédito– no deberían exceder 36% de los mismos. Si sus costos sobrepasan estos montos, "quizás necesite esperar o comprar una casa más económica", recomienda Warren.
Considere el futuro. Gastar menos hoy podría valer la pena más tarde. "Tiene 55…y de repente quiere unirse a los Cuerpos de Paz" o alguna aventura filantrópica en algún lugar del mundo, dice Johnson. "No tener una hipoteca le permite esa flexibilidad".
Administre el crédito. Revise su historial de crédito. Si encuentra sorpresas o errores, podría valer la pena retrasar su solicitud de hipoteca hasta que aclare esos detalles. En EE.UU. puede obtener un reporte de crédito gratuito al año de cada una de las tres agencias crediticias —Experian, Equifax y TransUnion— en annualcreditreport.com.
Negocie las condiciones de préstamos. Beverly anota que ayuda a sus clientes a ahorrar miles de dólares en interés y costos de cierre al darles a conocer ofertas de la competencia.
Si va a pagar la universidad, entonces... Resista los préstamos estudiantiles. Procure mantener la deuda en 50% del salario anual inicial previsto para el estudiante, sugiere Beverly. Por ejemplo, si espera ingresos anuales de US$50.000, no tome más de US$25.000 en préstamos.
Tenga cuidado con los formularios de ayuda financiera. "La prioridad es llenar correctamente las formas…", indica Griffin. "No tenga miedo de pagarle a un profesional", dice. "Hay muchos errores que las personas pueden cometer".
Abra una cuenta bancaria y hable sobre gestión de dinero. Los egresados de secundaria "quizá no sepan cómo hacer un presupuesto o cómo evitar el pago de comisiones", señala Griffin.
Hable sobre costos que no cubrirá. Considere sugerirle al estudiante que trabaje durante las vacaciones para ahorrar para otros gastos, como comidas fuera del campus del la universidad.
Si planea jubilarse, entonces... Aclare su definición de jubilación. "Piense mucho y por largo tiempo sobre a qué se dedicará en adelante", Beverly recomienda.
Defina ingresos y gastos. "No puede ser solamente puro instinto", señala Jim Heafner, presidente de Heafner Financial Solutions en Carolina del Norte. Si subestimas cuánto dinero necesita, dice, "puede ser difícil regresar".
Desarrolle un plan de gastos, determinando la fuente de ingresos. El orden en que acceda a los activos puede ayudar a maximizar los ingresos al mismo tiempo que reduce los impuestos, dice Heafner. Para algunos, eso podría traducirse en usar primero las cuentas de corretaje sujetas a impuestos y dejar que las cuentas individuales de jubilación con impuestos deferidos continúen creciendo.
Investigue Opciones del Seguro Social. Podría ser complicado determinar cuándo reclamar los beneficios, especialmente para las parejas. Elegir correctamente podría suponer cientos de miles de dólares para la jubilación.
Considere costos de cuidado a largo plazo. Heafner prefiere las anualidades indexadas que proporcionan ingresos y un beneficio de salud a largo plazo. Otros podrían optar por un seguro tradicional de salud a largo plazo.
Consulte a un asesor financiero. Ellos tienen acceso a software sofisticado que podría indicarle el nivel de riesgo de un portafolio de acciones. Señala Warren: "Uno debe saber, "¿Me ahogaré al enfrentarme con la volatilidad normal de la bolsa de valores, o seré capaz de sobrevivirla".
*Por Andrea Coombes, periodista económica de The Wall Street Journal.
|
| |
|
| |
| |
|
Cuando el esposo de Alexandra Kaye falleció el año pasado de un ataque cardíaco a los 57 años, la periodista británica pensó que estaba preparada financieramente, hasta que empezó a ocuparse de los detalles diarios. Kaye y su marido, Jeff, que vivían en Washington, se habían preparado más que muchas parejas en caso de que uno de los dos falleciera. Entre otras cosas, tenían testamentos y habían hablado de forma extensa sobre qué harían si el otro moría.
Aun así, Kaye, de 51 años, tuvo que afrontar una serie de problemas inesperados, desde problemas bancarios hasta el bloqueo de la cuenta de correo electrónico de su esposo, lo que la dejó frustrada en un momento en que sólo quería paz: "Lo que más me sorprendió es que pensé que había hecho todo lo correcto", cuenta.
Aunque la era de Internet ha dado lugar a un auge en la planificación financiera, también ha causado una maraña de relaciones bancarias, de pago de cuentas y de otro tipo en línea que requieren atención incluso después de que alguien fallece.
No obstante, existen formas de facilitar la transición, desde el almacenamiento de contraseñas y la actualización de formularios de beneficiarios hasta el establecimiento de nuevas cuentas de jubilación. Abogados y planificadores financieros están incluso sumando la "planificación de patrimonio digital" a su menú de servicios.
Kaye, jefa de la corresponsalía en Washington del diario Times of London, que al igual que The Wall Street Journal es propiedad de News Corp., dice que desearía haber tenido una lista de las contraseñas de cuentas en línea y conocido las reglas sobre cómo deshacer cuentas financieras conjuntas antes del fallecimiento de su esposo.
Su mayor obstáculo: la cuenta corriente. Su banco, HSBC, le dijo que no podía eliminar el nombre de su esposo de la cuenta conjunta. En lugar de eso, tendría que cerrarla y abrir una nueva, pese a que la división británica del mismo banco había sacado su nombre de una cuenta conjunta en el Reino Unido. El banco declinó comentar específicamente sobre el caso de Kaye.
Sin embargo, el cierre de la cuenta significaba que tendría que encontrar los nombres de usuarios y las contraseñas para facturas de servicios que su esposo pagaba de forma automática desde dicha cuenta. Además, tendría que redirigir los pagos de su sueldo a la nueva cuenta. Kaye quedó tan frustrada que dice que esperará para cerrar la cuenta hasta que tenga más energía.
Las cuentas financieras no han sido su único problema. Kaye dice que ella y sus dos hijos han pasado horas tratando de ingresar al correo electrónico de su esposo para avisarles a sus amigos en el extranjero de su fallecimiento y para ingresar a su cuenta de Netflix y otras.
Para evitar posibles complicaciones de este tipo, estos son algunos pasos que se pueden tomar antes y después de que un cónyuge fallezca.
Ponga su nombre Incluso si un cónyuge ha actualizado la información de beneficiario en activos obvios como cuentas de jubilación, algunas pertenencias pueden quedar a nombre de una sola persona.
JeanAnn Fenrich, una viuda de 60 años de Minnesota, se enfrentó a este problema el año pasado luego de que su esposo murió en un accidente de auto. La pareja había planeado mudarse a la casa de su suegra en unos años y hacer toda la documentación de escritura en ese momento.
Ryan McKeown, su asesor financiero dice que ve este problema con frecuencia. El remedio es tener una escritura con "derechos de sobrevivencia", lo que significa que la propiedad se hereda al esposo que queda vivo. Cada país tiene leyes diferentes al respecto, así que lo ideal es consultar con un notario especialista en escrituras.
También asegúrese de que el nombre de su pareja aparezca en cualquier certificado de acciones que posea, dice Jeffrey Cutter, contador público de Massachusetts.
Separe con cuidado las cuentas conjuntas Para evitar cualquier sorpresa, es importante que entienda qué pasa con una cuenta conjunta cuando la quiere cambiar a nombre de una sola persona, es decir, establecer si le retendrán alguna parte de los depósitos o retiros y si su banca en línea se verá afectada.
Esa es la lección que Chuck Jarvis, un especialista en telecomunicaciones jubilado de Indiana, aprendió luego de que su esposa muriera de cáncer el año pasado. Después de pedir que quitaran el nombre de su esposa de la cuenta, su banca electrónica se evaporó. Lo que lo obligó a empezar de cero todo el proceso de pagos de facturas ligadas a esa cuenta.
No transfiera los fondos de jubilación El consejo estándar es transferir los fondos de la cuenta de jubilación de un cónyuge que fallece a la suya, pero para los viudos jóvenes, esto puede causar una carga tributaria innecesaria.
Esta transferencia tiene sentido cuando no tiene que pagar una multa si el dinero se retira después de cierta edad (cada país tiene su propia edad de jubilación). Consulte las reglas de las cuentas individuales de retiro en su caso para ver cuál le conviene más. En EE.UU., por ejemplo, la multa no aplica después de los 59 años y medio, aunque tiene que pagar impuestos sobre los ingresos.
Proteja las contraseñas Acceder a la vida en línea de un cónyuge que fallece es una de las tareas más difíciles que un esposo en duelo debe enfrentar. Por razones de privacidad, los proveedores de Internet son renuentes a permitir el ingreso de familiares a cuentas de correo electrónico o de redes sociales. A menudo, las familias se enfrentan al dilema de violar las reglas e ingresar a las cuentas o perder décadas de contactos de email, fotos familiares y otra información.
Cuando se hacen las listas de activos digitales protegidos por una contraseña, es mejor concentrarse primero en los que tienen valor monetario, dicen expertos. Mucha gente tiene ahora amplias bibliotecas en iPods y lectores digitales, e incluso cuentas de aerolíneas que contienen millas de viajeros frecuentes que podrían valer miles de dólares, dice Sally Hurme, un abogado de Washington especializado en clientes mayores.
La mejor apuesta: mantener una lista accesible de sus nombres de usuario y contraseñas en línea y otras claves requeridas para cuentas que quiere que su familia vea.
Pero es difícil mantener esa lista actualizada. Otras opciones son redactar un "testamento de medios sociales", revisar las reglas y políticas en cada sitio web o estipular en su testamento tradicional que el "ejecutor en línea" reciba una copia de su certificado de defunción.
Una alternativa menos formal es mantener una libreta separada con todas las cuentas de Internet y formas de ingresar a ellas, sugiere Annalee Leonard, presidenta de Mainstay Financial Group, en Florida.
Igualmente, algunos asesores financieros y servicios de pago proporcionan planificación para un patrimonio digital, aunque es importante asegurarse de que estos servicios sean seguros.
* Por Kelly Grenne, periodista económica de The Wall Street Journal.
|
| |
|
| |
| |
|
Siempre me ha llamado la atención la atracción que Nueva York genera en muchos de mis colegas en el mundo universitario español. De la misma manera que París ejerció su magnetismo en mi generación (años cincuenta y sesenta), Nueva York se ha convertido en el lugar donde ahora hay que estar, conocer y vivir (al menos durante una temporada).
La visita y estancia del popular ex entrenador del Futbol Club Barcelona, Pep Guardiola, en Nueva York, parece ser parte de este fenómeno. Es como si se tuviera que estar en Nueva York para conocer el siglo XXI. Su aparente dinamismo parece atraer a las clases medias de renta media-alta, que se ven cautivadas por “el centro del consumo más importante del mundo”, como la Cámara de Comercio de Nueva York presenta tal ciudad. “Si vas a Nueva York encontrarás de todo”, es un eslogan exitoso que utiliza la Cámara de Comercio a fin de acentuar que Nueva York es el centro comercial más importante del mundo.
Conozco bien Nueva York. He vivido allí en diversas ocasiones como profesor visitante en varios centros académicos de tal ciudad y tengo un hijo y familia que trabaja en Nueva York, Manhattan, lo cual explica que visite la ciudad con gran periodicidad. Desde Baltimore, donde vivo parte del año, se tarda el mismo tiempo en tren que desde Barcelona a Madrid. Conozco, pues, bien tal ciudad.
De ahí que me sienta en la necesidad de proveer información que raramente se presenta y que tiene gran relevancia para conocer el carácter de aquella ciudad. Me centraré en lo que mis colegas llaman Nueva York, que es, en realidad, sólo un aparte relativamente pequeña de lo que es Nueva York. Nueva York, para gran número de turistas es Manhattan, una isla de algo más de un millón de habitantes dentro de un colectivo de ocho millones. La gran mayoría de visitantes no van a los barrios y condados fuera de Manhattan, donde la mayoría de la población neoyorquina vive, tales como Bronx, Queens, Brooklyn y otros. Es ahí donde vive la clase trabajadora de Nueva York, incluida la que sirve a los neoyorquinos que viven en Manhattan.
Manhattan tiene una estructura social y distribución de la renta semejantes a las de Bolivia. Es la ciudad con la mayor polarización social existente en EEUU. Según el censo del 2010, el 20% de la población más rica en Manhattan tiene cuarenta veces más renta que el 20% de los de menos renta en Manhattan. Pero lo que es igualmente interesante es que la renta media de este último grupo, el menos adinerado, es mucho más alta que la del 20% de la población con menos renta del resto de Nueva York. De ahí que, si comparamos los niveles de renta del 20% de renta superior en Manhattan (que es también el más rico de Nueva York) con el 20% inferior de la ciudad de Nueva York, entonces las comparaciones de polarización social no son como en Bolivia, sino como en Haiti o Bangladesh. La distancia entre un rico neoyorquino y un obrero no cualificado en paro que vive en el Bronx es enorme. Y hay muchas veces más gente en el segundo que en el primer grupo. Como he indicado antes, la clase trabajadora de Nueva York no vive en Manhattan, sino en los otros distritos de la ciudad, fuera de Manhattan. Millones de trabajadores cogen el metro por la mañana y van desde fuera a Manhattan para garantizar que Manhattan funcione, marchándose a casa por la noche, también en metro.
Los dos grandes centros del poder en Manhattan se basan en la especulación financiera e inmobiliaria: Wall Street y la industria inmobiliaria son los centros que han configurado en gran medida las características de la estructura social, que en Nueva York se basa no sólo en el trabajo, sino en el tipo de vivienda en la que un ciudadano o residente vive. El precio promedio de la vivienda en Manhattan es de un millón y medio de dólares (el promedio en EEUU es de 230.000 dólares). Y el precio promedio del alquiler es de 3.973 dólares al mes (el promedio en EEUU es de 2.800 dólares menos), según Amy O’Leary, “What is Middle Class in Manhattan”, en el New York Times (18.01.13). Con estos precios, sólo gente con abundantes medios puede vivir en Manhattan. El abanico de rentas para catalogar a una familia dentro de la categoría de clase media es en Manhattan entre 80.000 y 235.000 dólares (en EEUU es entre 33.000 y 100.000 dólares).
La vivienda configura, pues, el marco definitorio de la estructura social, determinando el nivel de todo lo demás. Así, la matrícula de una escuela privada cuesta 40.000 dólares al año, lo cual explica que cuando las parejas tienen niños tales gastos puedan ser prohibitivos, forzándoles a desplazarse fuera de Manhattan. De ahí que Manhattan tenga la mitad de hogares con niños que el promedio de EEUU. Sólo el 17% de los hogares tienen niños, la mitad del promedio en EEUU.
Esta situación ha ido empeorando, como resultado de las intervenciones públicas. La desregulación de la banca y del precio de la vivienda fueron elementos clave en la creación de esta situación. No siempre fue así. En realidad, Manhattan había tenido una política de control de los alquileres de manera que no pudieran aumentarse por encima de un cierto nivel. La mitad de las viviendas estaban en este régimen. Pero esta situación cambió a partir de las leyes neoliberales que han impactado muy negativamente en tal situación, la cual ha contribuido a la segregación territorial de Nueva York, donde las rentas elevadas están en el centro y la clase trabajadora en la periferia. Es en cierta manera lo que está ocurriendo en Barcelona también, aunque en menor grado.
De esta breve fotografía de una dimensión poco conocida en Nueva York, se deduce que esta configuración urbana y social de Nueva York determina una dinámica de polarización social que debería conocerse para prevenir construir un futuro que reproduzca el “modelo Nueva York” en nuestro país. Francamente, prefiero muchas veces más Barcelona y no deseo que el futuro de nuestra ciudad de asemeje a Nueva York. Conozco bien las dos ciudades y no tengo ninguna duda de que para la mayoría de la población que se gana su pan con el sudor de su frente, Barcelona es un lugar mejor para vivir que Nueva York.
*VInce Navarro, profesor en Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra de España.
|
| |
|
| |
|
 |
| |
 |
|
|